La producción artesanal de la primera fábrica —no podía ser de otro modo— mostro una quimera muy difícil de domar. El sabor, la textura y las burbujas se resistieron enloquecidamente y por largo tiempo a acoplarse en ese ser maravilloso al que aspiraba.
Y como buena Quimera dejó muchos heridos en el camino. Años después de esas luchas podemos decir con orgullo que nuestra Quimera, sin perder su fuerza, su amargor y su coraje, ha terminado rindiéndose a los encantos del Maestro y se ha transformado en un delicioso producto lleno de mística y encanto.
![]() |
![]() |
![]() |